
...esta es una historia sencilla, pero no es fácil contarla, como en una fabula, hay dolor, y como una fabula está llena de maravillas y de felicidad...
-...yo canto lo que veo y en nada me detengo,
aquí me tienes caos, aquí esta esclavo,
y él me responde: bravo!!!, móntame pues señor.
Ahora al fin soy libre,
no quiero las caricias,
porque la embriaguez de mi ya se apodero.
A todo estoy dispuesto,
los trenes parten llenos,
se han roto los frenos,
ya no resisto más...
¡Eh! ¡Se han roto los frenos! ¡Se han roto los frenos!
-Lo he captado
-¡No, no, se han roto los frenos de verdad!
-¡Ah! ¡Frena! ¿No estabas recitando una poesía? ¡Frena!
-¿Pero como quieres que frene Guido?
-...yo canto lo que veo y en nada me detengo,
aquí me tienes caos, aquí esta esclavo,
y él me responde: bravo!!!, móntame pues señor.
Ahora al fin soy libre,
no quiero las caricias,
porque la embriaguez de mi ya se apodero.
A todo estoy dispuesto,
los trenes parten llenos,
se han roto los frenos,
ya no resisto más...
¡Eh! ¡Se han roto los frenos! ¡Se han roto los frenos!
-Lo he captado
-¡No, no, se han roto los frenos de verdad!
-¡Ah! ¡Frena! ¿No estabas recitando una poesía? ¡Frena!
-¿Pero como quieres que frene Guido?